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10 años en en limbo, carta de un extraditable al presidente Santos

Crónica
Fundación Colombia Soberana- Campaña Soberanía y Libertad ya
Por José Edgar Peña



Mi nombre es Jose Edgar Peña Ciceri, soy colombocanadiense de 46 años de edad y fui bendecido con tres maravillosos hijos: Sherelyng (23), Edgar Steven (16) y Nahomie (13). He pasado los últimos 10 años de mi vida de prisión en prisión inhumanamente por un delito que no cometí y por el cual yo fui declarado inocente. Actualmente estoy detenido en lo que equivale a un calabozo moderno en Bogotá, llamado "La Picota", en espera de extradición a Malta. Estoy pidiendo ayuda al gobierno canadiense, a las ONG pertinentes, a la gente de buena conciencia y también al gobierno de mi país de nacimiento, Colombia.  

MI HISTORIA 

Nací en Huila - Colombia, en la selva del sur cerca de la frontera con Brasil, el más joven de los dos hijos. Mi padre era agricultor y nos crió con principios profundamente arraigados de la justicia social. Siempre fui bueno con las máquinas y me convertí en un técnico de telecomunicaciones. En ese entonces tenia 30 años de edad, era dirigente sindical de Telecom, la compañía de telecomunicaciones más grande del país. Vivía en el Caquetá, una región remota en el suroeste del país, donde las FARC y el grupo paramilitar AUC estaban constantemente en guerra. Para el año 2000, otros dirigentes sindicales y yo fuimos objeto de amenazas de muerte por parte de las AUC por supuestas "actividades socialistas". Nos pusieron bajo protección constante, pero dudosa del DAS. Ante el temor por mi vida y la de mi familia tanto de las AUC y del DAS, se nos concedió asilo político en la provincia de Quebec, Canadá en 2001. 

Recuerdo el 17 de abril de 2001 como si fuera ayer, ese fue el día el cual llegamos a Montreal. Aparte de los nacimientos de nuestros hijos, ese fue el día más feliz de nuestras vidas. Llegamos con nuestro hijo Edgar Steven en brazos con un año de edad, dos años mas tarde nació Nahomie, nuestro "regalo canadiense". 

Acostumbrarse a nuestra nueva vida no fue fácil. Tuvimos que aprender francés e Inglés y tuve que trabajar varios años como conserje, electricista, trabajador de construcción - en fin lo que pagará las facturas. Finalmente, conseguí un trabajo en una agencia de viajes enfocada en la comunidad latina y turistas canadienses, era una agencia que organizaba paquetes de excursiones a Panamá y otros destinos de América Central y América del Sur. Era el trabajo perfecto, ya que me permitía usar mi idioma, el español y mi comprensión bicultural. Además, me era posible viajar a precios económicos con mi familia de vacaciones. Es así como también pude iniciar un negocio secundario de exportación de autos usados hacia Panamá. Sentíamos que estábamos viviendo el sueño canadiense, lejos del constante temor a las represalias y a la muerte en Colombia. 

Luego todo se vino abajo. En el verano del año 2006, mi esposa y yo estábamos teniendo problemas conyugales. Decidí tomar un descanso y viajar a Europa por unos cuantos meses - fue algo que siempre había querido hacer - y que pude lograr con ayuda de las tasas de descuento que me había ganado. Como parte de este viaje de introspección, acabé alojándome en un apartamento en la isla de Malta durante unas semanas para relajarme y despejar mi mente. Fue allí donde mi pesadilla comenzó. 

El 11 de septiembre del 2006, recibí una llamada extraña en el apartamento donde me alojaba de una persona que se identificó como amigo de un amigo. Dijo que era una emergencia y que necesita ayuda de inmediato. Él me pidió que fuera a la recepción de un hotel de la ciudad para verlo a él. Todo parecía muy extraño para mí, pero sonaba como si tuviera una urgencia y puesto que él no me diría lo que le estaba pasando, decidí - en contra de mi mejor juicio - tomar un taxi para ir a donde él estaba. Cuando llegué en la recepción del hotel, la policía maltés me tomo en custodia, afirmando que estaba en Malta para recibir un cargamento de 1,5 kilos de cocaína. 

Nunca he tocado cocaína en mi vida y mucho menos tuve la intención de distribuirla en un país que no conocía y en el cual estaba de vacaciones. Además, tenia programado regresar a América del Norte en tan sólo 4 días, el 15 de septiembre. Ni siquiera conocía a la misteriosa persona que me llamo, un hombre que más tarde declaró en el juicio que él no me conocía y que nunca me había hablado previamente. Todo lo sucedido era completamente irreal; y estaba atrapado por la policía, tal vez porque yo era colombiano? 


Sin embargo, esa noche inició el viaje de 10 años de miseria en el cual todavía sigo atrapado. Malta es un estado de "tolerancia cero" cuando se trata de drogas (más tarde descubrí que en Canadá, un delito por primera vez con una cantidad similar de cocaína podría resultar en tan solo unos meses de cárcel). A pesar de no tener antecedentes penales de ningún tipo encualquier país, fui condenado por un tribunal de Malta a 18 años de prisión - después de 3 años y medio de prisión preventiva (en violación de la ley de Malta, lo que limita la prisión preventiva a 19 meses) - aunque no había nada  y solo era evidencia circunstancial en mi contra, todo aquello relacionado con esa llamada telefónica. El juez en el caso de Malta pidió a los miembros del jurado de utilizar su "intuición" y "sentimientos" para hacer el veredicto.Tanto el juez como el fiscal hicieron repetidas referencias a mi nacionalidad colombiana y la prensa local de Malta me llamaron " el capo" de la mafia colombiana en Malta aún cuando portaba un pasaporte canadiense. Todo parecía ser una mala escena de comedia o una escena de película de mafia parodiado - pero todo era lamentablemente  real...  

Apelé la decisión del tribunal de Malta. Después de más de 6 años  de prisión y una huelga de hambre que realice debido a los continuos retrasos de la Corte para llegar a un veredicto sobre la solicitud de mi apelación. Finalmente - el 5 de Diciembre de 2012 - fui declarado inocenteen apelación, fue entonces allí anulada mi sentencia original de 18 años. El juez ordenó un nuevo juicio y permitió la libertad bajo fianza en condiciones extremas. 

Como resultado, el remedio fue peor que la enfermedad. Yo estaba completamente en quiebra. No tenía dinero para pagar un abogado. No tenía dinero para sobrevivir en un país extranjero. Aunque hice muchas apelaciones al gobierno canadiense en busca de ayuda, no recibí ayuda alguna por parte de ellos excepto algunos correos electrónicos entre los funcionarios consulares de Malta y Canadá. Me encontré sin refugio, sin trabajo y sin atención médica. Bajo estas circunstancias imprevistas y trágicas, me vi obligado a trabajar de forma ilegal para tratar desobrevivir. En junio de 2014, sufrí un accidente mientras trabajaba "bajo mesa" en un trabajo de construcción para ayudarme a pagar mi defensa legal. Después del accidente no pude trabajar más; estuve viviendo en  un constante dolor relacionado con la lesión de la médula que había sufrido. 

La embajada de Canadá en Roma, Italia (que tiene jurisdicción sobre Malta) siempre me deseó buena suerte en su correspondencia conmigo, pero me dijeron que no podían hacer nada por mi. Por último, en mi constante desespero por el dolor de espalda y en la desesperada pobreza que vivía el 23 de julio de 2014 la corte constitucional de Malta fallo en mi favor reconociendo la violación a la convención Europea de derechos humanos tal sentencia fue apelada por parte de la fiscal, debido a esto  perdí la esperanza en el proceso legal en Malta. No pude soportar más y fue así que el 14 de diciembre de 2014, tomé la difícil decisión de abandonar Malta con el fin de reunirme de alguna manera con mi familia en Canadá. 

Con la ayuda de amigos y los últimos dólares que pude juntar me compre un pasaporte falso y huí hacia Colombia (enviando un correo electrónico a la embajada de Canadá en Italia diciendo que había huido de Malta hacia México para despistarlos de mi rastro). Mi plan era conseguir atención médica en Colombia y rápidamente volver a Canadá, mientras que mi abogado en Malta seguía tratando de resolver mi situación con la corte de Malta. 

Por desgracia, el 20 de abril de 2015, antes de que pudiera ejecutar mi plan, fui capturado en Colombia sobre la base de una notificación roja de INTERPOL. Fui detenido en virtud de una orden de detención provisional de extradición, para que vuelva a Malta y ser juzgado por tercera vez por un delito que no cometí. 

Yo deseaba que mi situación fuera única. Mientras que el consumo de drogas en el oeste incluyendo Canadá es frecuentemente tolerado o tratado suavemente por la ley. Los cargos acerca del trafico de drogas mismo por una cantidad pequeña como 1.5 kg puede instantáneamente transportarlo a uno a través de un portal dentro de un mundo de castigo draconiano. Soy inocente, pero incluso si no lo fuera, ¿Cómo la vida de alguien puede ser completamente destruida debido a evidencia puramente circunstancial relacionada con 1,5 kilos de polvo blanco? 

En este punto, yo no sé a quién más recurrir o qué otra cosa hacer! El piso noveno completamente cerrado donde he estado detenido en "La Picota" durante los últimos 17 meses ha sido condenado por la Corte constitucional colombiana, por varias organizaciones no gubernamentales por la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos por múltiples violaciones de los derechos humanos. No tenemos luz del sol, el agua corriente sólo nos es dada un par de horas por día, plomería e higiene insuficientes- lo que conduce a constantes infecciones y problemas de estómago y como si no fuera poco no tenemos ninguna atención médica. 

He puesto mi caso delante la Corte Suprema de Colombia, la lucha contra mi extradición fundada en motivos de derechos humanos y por motivos legales relacionados con doble incriminación y el debido proceso. Ya han pasado más de 8 meses desde que la corte suprema solicitó la documentación requerida para el proceso y las autoridades de Malta hacen caso omiso o ignoran las solicitudes mediante oficio requeridas por la corte suprema de justicia. Esto deja ver claramente la negligencia del sistema de justicia Maltés del cual he sido víctima los últimos diez años, según la ley colombiana y las internacionales la detención de una persona debe ser definida en un tiempo razonable y en mi caso son ya diez largos años de sufrimiento y ruina por los que han pasado mis hijos y yo sin que haya un remedio efectivo. Todo esto parece importar poco en el sistema de justicia administrado por la corte  suprema colombiana ya que el derecho a la libertad me ha sido negado en múltiples oportunidades, me encuentro encarcelado sin un tiempo límite situación que es realmente increíble que suceda en una democracia en el siglo XXI por estas y Muchas otras razones relacionadas con violación al debido proceso y a los derechos humanos fundamentales es que. 

Estoy pidiendo ayuda al gobierno canadiense, y muy encarecidamente a usted señor presidente JUAN MANUEL SANTOS y a las organizaciones internacionales de derechos humanos para que intercedan en mi nombre, con el fin de poder presentarme ante la justicia Maltesa lo antes posible o en caso contrario dejar sin efecto la petición de extradicion por las deficiencias administrativas anteriormente mencionadas. He pasado gran parte de los últimos 10 años en la cárcel. yo soy inocente. E incluso si no lo fuera, ya habría pagado cualquier deuda razonablemente a la sociedad muchas veces. Sólo quiero estar con mi familia y recuperar mi vida. Es por esto señor presidente que acudo a usted y a su buen uso de la compasión para que igualmente como a los miembros de las FARC han sido indultados  yo sea objeto del mismo trato como colombiano y persona de bien que soy. 

De antemano mis hijos Sherelyn, Steven y Nahomie agradecemos y a su vez imploramos a usted su intervención para que esta familia colombiana pueda nuevamente rehacer sus vidas . 

Dios los bendiga, 

José Edgar Peña Ciceri 

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